El fallecimiento de Camilo Escalona Medina, histórico dirigente del Partido Socialista de Chile (PS), el pasado fin de semana fue no solo un hito político y emocional para sus partidarios, sino que se transformó en una instancia de reflexión profunda sobre la forma de hacer política en Chile .
El expresidente del Senado partió a los 71 años, tras una prolongada y compleja batalla contra el cáncer. Su deceso provocó profundas muestras de pesar transversales en el panorama político nacional, extinguiendo la vida de uno de los principales articuladores estratégicos de la izquierda chilena de los últimos 50 años.
Nacido en Santiago en 1955, la trayectoria de Camilo Escalona abarcó más de cinco décadas consagradas al servicio público y a la orgánica de su partido. Desde su temprana militancia juvenil durante la UP, la resistencia clandestina y el exilio, se consolidó como una figura fundamental en la reconstrucción y reunificación del socialismo chileno.
Diputado por tres periodos y senador por la Región de Los Lagos entre 2006 y 2014, ejerció la presidencia del Senado entre 2012 y 2013, y lideró institucionalmente al PS como su presidente nacional en diversas oportunidades, desempeñándose como su secretario general hasta sus últimos meses de vida.
El gobierno decretó dos días de duelo nacional. Su primer responso, como se esperaba, fue en la sede central del Partido Socialista, donde la directiva y la Juventud Socialista le rindieron guardia de honor hasta el sábado en la mañana, en que su féretro fue llevado al Salón de Honor del Congreso Nacional en Santiago.
Dirigentes de todo el espectro político, la presidenta del Senado, dos ex presidentes y una serie de figuras políticas que formaron parte del núcleo de la Nueva Izquierda, tendencia que Escalona lideró hasta su muerte dedicaron palabras, anécdotas, recuerdos, y relevaron la importancia del articulador, su faceta formadora y el liderazgo del referente socialista.



